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La salud desde santa Hildegarda

Salud

Santa Hildegarda es de asombrosa actualidad, no solo se anticipó a su época sino que su legado es perfectamente adaptado a este tiempo, cuando las nanotecnologías son aplicadas por el hombre, o la ingeniería genética invade el concepto de humanidad y se busca crear un ser humano artificial, sin referencias éticas, morales y con el riesgo de desnaturalizar al hombre para siempre, Hildegarda propone una visión del hombre como “persona”, donde cuerpo, alma y espíritu forman una sola identidad, demostrando cómo una conciencia aliviada sobre la base de virtudes (humildad, prudencia, templanza…) y valores como el respeto y la responsabilidad favorecen la buena salud; y por el contrario, cómo los vicios (soberbia, gula, ira….) entorpecen el cuerpo y causan enfermedades.

De este modo, santa Hildegarda nos aporta un saber distinto, original, con afirmaciones sorprendentes que estuvieron ocultas durante siglos y que ahora nos permiten constatar con lo que sabemos científicamente que funciona. De hecho, el Papa Benedicto XVI así lo comunicó a miles de sus devotos en la Plaza san Pedro el día de su canonización, “no solo es Doctora de la de la Iglesia” sino Doctora en Medicina.”

Es preciosa la frase con que santa Hildegarda en sus escritos y obras, sin ningún mérito, más bien, ella misma se definía como “pobre criatura falta de fuerza”. Todo cuanto hacia y decía era obra de Dios, como las visiones, revelaciones, curaciones y demás prodigios sobrenaturales. De hecho, en su tiempo, el Papa Eugenio III dictaminó, “sus obras son conformes a la Fe y en todo semejante a los antiguos Profetas”. Tal es así, como lo expone de manifiesto en el prólogo de “Liber Divinorum Operum que dice “Escribe pues estas cosas, no según tu corazón, sino como lo quiere Mi testimonio, de Mí, que Soy vida sin principio ni fin, ya que no son cosas imaginadas por ti, ni ningún otro hombre lo ha imaginado, sino son como YO las he establecido antes del principio del mundo.”

Resulta evidente que santa Hildegarda nos propone en su legado, consejos de salud para confiar en las virtudes de todo lo creado, en los remedios naturales y en una alimentación equilibrada con mesura, y nos invita a tener conocimientos de las especias y plantas, animales y demás aspectos de la creación, que nos benefician o perjudican. Muchos alimentos tienen propiedades curativas, mientras que hay otros que hay que evitar. También los clasifica en alimentos fríos, calientes, húmedos y secos, además, hace una distinción entre alimentos que son aptos para sanos y otros alimentos que sólo son aptos para enfermos. Así le fue revelado, y así fue obligada en un principio a darnos a conocer todo, para nuestro bien, dentro de las sutilezas naturales que aun no somos capaces de captar y comprender del todo.

Claro está, que transcribir las visiones de Hildegarda fue difícil en la época medieval, pues los términos que ella describía serían descubiertos  varios siglos después, como virus, bacterias y demás procesos orgánicos de increíble relevancia descritos por ella. Tal es así, que entramos términos como, vermis (gusano) que ella refiere como microorganismos, y así, va añadiendo diminutivos derivados de este, como “minutissimi vermiculi para explicar su visión. Otros ejemplos serían: gicht (variedad de dolencias como la gota, artritis, reuma, lumbago, ciática…), vicht (parecerían como alteraciones metabólicas que se manifiestan en cansancio, debilidad, pérdida de vitalidad, que según el Dr. Hertzka de acuerdo a su experiencia, afirma que se refiere al precáncer…), humores (jugos y líquidos nocivos que desequilibran las secreciones internas y el exceso destruyen la salud, como los malos humores del hígado que confunden los metabolismos y producen muchas enfermedades) y mas términos descritos y encontrados sin olvidar Viriditas, el concepto esencial de principio activo que da la vida.

En los libros de “Physica”, santa Hildegarda nos describe la naturaleza esencial de las cosas creadas, nos da un resumen de la creación, y como el hombre puede darle utilidad y beneficiarse de todo lo creado, animales, plantas, minerales, etc. De hecho dice,….. en la planta que ha de nacer no solo influyen la calidad de la semilla y la naturaleza del suelo, sino la fase de la Luna, la humedad relativa del aire, las temperaturas y el rocío, y lo mismo ocurre con la naturaleza humana. También dice, que…. solo los árboles que dan frutos son buenos para el hombre, como las plantas que crecen al aire, no así las que crecen con vientos que son nocivas para nuestra saludY continúala tierra tiene sudor, humor y jugo; del sudor salen las plantas inútiles, del humor plantas útiles y del jugo la vid y otros árboles frutales. Todas las plantas son calientes o frías y se desarrollan como tal, su calor en el hombre representa el alma y el frío sería el cuerpo. De este modo se combinan con nosotros y nos aportan el calor o el frío que necesitamos para equilibrarnos….

Hildegarda no propone pociones mágicas, sino que tiene una gran preocupación por el cuidado del cuerpo, alma y espíritu. De hecho, tampoco asegura una curación inmediata, sino precisa en cada caso, el grado de curación posible: “sanará”, “tendrá mejoría”, o “sanará si Dios quiere”. La santa puntualiza sobre la magia, como buena benedictina, “la magia proviene del demonio….”

En los libros que conforman «Liber Causae et Curae», describe grandes rasgos del funcionamiento general del organismo humano mediante un equilibrio de secreciones internas, cuya alteración causa las distintas dolencias. La obra insiste en el equilibrio, la moderación y la templanza como necesidades básicas para la vida y la felicidad. También detalla con precisión la procreación humana y sus problemas, incluso, describe sesenta tipos básicos de seres humanos de acuerdo a sus diferentes  características que influyen sobre él  como, la concepción, sus progenitores etc.

Por otro lado, la medicina actual en general se ocupa de los efectos corporales de la enfermedad, a partir de los cuales procura restaurar la salud. Sin embargo, el factor espiritual y psicológico, juega un papel relevante en las enfermedades, incluso en áreas aparentemente lejos del espíritu como la vulnerabilidad a los virus que están determinadas por la debilidad anímica, el estrés, la depresión, la falta de un soporte sólido ante la adversidad. El dolor es menos traumático para el que goza de buena salud espiritual, a diferencia del que sufre sin ella.  Santa Hildegarda dice: «…a veces Dios no quiere la curación de un enfermo, porque la curación de su cuerpo podría perjudicar la salvación de su alma.

Los libros describen enfermedades, trastornos y remedios que corrigen disfunciones endocrinas, como también, exponen las señales que aparecen en los ojos, la sangre y la orina del enfermo que presagian la muerte o el camino a la recuperación. Ejemplo de ello es la “Indigestión del hígado, nos dice santa Hildegarda que tomar alimentos sin moderación o sin discernimiento, su hígado se daña y se endurece a causa de los diversos humores  de estos alimentos, de modo que el jugo saludable que el hígado debería repartir a modo de ungüento por todos los miembros, así como a las articulaciones de los miembros y a las vísceras, se estropean, afectadas por humores diferentes y nocivos….”

Por tanto santa Hildegarda, en «Liber Vitae Meritorum« nos desvela y ejemplifica pacientemente como sobreponernos a los 35 vicios mediante el ejercicio de las virtudes correspondientes, las cuales afectan la salud y que resume en un llamado a la conversión mediante el conocimiento de sí mismo. Una manera de enseñar bien, como tantas veces en sus homilías nos recuerda el padre Salvador Hernández (exorcista oficial de la diócesis Cartagena-Murcia) que así, como debemos de comer buenos alimentos tantas veces al día para mantener la salud, del mismo modo, debemos de cuidar nuestro interior (alma-espíritu) mediante los sacramentos, una vida basada en la práctica de las virtudes y buenos hábitos donde encontramos grandes ejemplos en la vida de los santos.

Volviendo a «Physica»para quien se inicie en los conocimientos de este maravilloso regalo de Dios por medio de santa Hildegarda, debería de ahondar en la traducción de sus escritos. En resumen, como describe D. José M. Sánchez de Toca y Catalá, en su prólogo en Physica“s. Hildegarda despierta todo tipo de intelecto, desde el más simple, al más perspicaz o incrédulo”. Este libro, estuvo oculto muchos siglos hasta que a mediados del siglo XIX el canónigo Jacques-Paul Migne publicó la primera edición en su colosal colección de textos “Patrología Latina”. Pero aún tendrían que pasar 100 años hasta que en la segunda mitad del siglo XX, un médico austriaco, Gottfried Hertzka, aficionado a la historia de la medicina y que había indagado sobre Hildegarda en su juventud, recurrió a los sencillos remedios hildegardianos después de la guerra (ante la carencia de medicamentos) con resultados impresionantemente eficaces.

Gottfried Hertzka creció en Salzburgo. Su padre, el Dr. médico Josef Hertzka era médico de Bad Gastein.  Gottfried estudió medicina en Viena y se graduó allí en 1938 con el doctorado.  En este tiempo tomó  los primeros contactos con los textos en latín, que se referían a la parte médica de los escritos de Hildegard von Bingen. Durante el nacionalsocialismo tuvo que trabajar como médico militar, pero desistió, en conflicto con las autoridades, debido a la práctica de la eutanasia en los enfermos mentales y discapacitados.  Su firme postura, le costó nueve meses en campos de concentración.  Al final de la guerra, escapando de este horror,  el Dr. Hertzka finalmente tomó la medicina de Hildegarda y utilizó partes de la medicina convencional solo donde le parecía inevitable.  Después de unos años como médico en Baviera, se estableció en Constanza como médico general (1947).  Su trabajo de médico fue guiado por los escritos y consejos de Hildegarda, de cuyo origen visionario estaba convencido. El Dr. Hertzka participó con gran entusiasmo en la difusión de la medicina Hildegardiana. Aquí vió la gran oportunidad de (re) unificar la medicina y la teología junto a otros profesionales de su época. Contra muchos obstáculos, trabajó en la metodología curativa y los remedios para beneficio de los pacientes con resultados exitosos. Su trabajo e investigación de Hildegarda lo siguió su discípulo, Wighard Strehlow, doctor en Química (Berlín). El Dr. Wighard Strehlow es autor de una gran producción de libros sobre santa Hildegarda, que recogen multitud de casos y aspectos prácticos, como así también, sus experiencias clínicas sobre pacientes durante más de 30 años.

En resumen, hemos hecho alusión a la magna obra de santa Hildegarda, que transcurre desde los principios básicos aplicados a la cocina como sus alimentos medicina: la espelta, hinojo, castañas, almendra; recetas y curas como los vinos con hierbas y preparados con especias y plantas, galanga, pelitre, ajenjo, bálsamos….para el bienestar del cuerpo, sin olvidar que éste se sustenta conforme a las disposiciones del alma, en la corrección de los vicios mediante las virtudes, para vivir en salud, felicidad y cuidando la casa común que se nos ha confiado. 

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